TENANGOS

Los "bordados méxicanos" son famosos internacionalmente pero lo que no todos saben es que dentro de México existen cientos de bordados distintos. Bordados con flores, animales, figuras humanas, realistas, infantiles, hechos con lana, hilo y seda, utilizando deshilado, punto cruz, satín, hilván, pata de gallo, festones y randas, adornando faldas o enredos, huipiles, servilletas, rebozos y morrales. Cada comunidad desarrolló un bordado con elementos particulares: materiales, técnica, iconografía, colores y prendas en donde se aplica, y puede ser completamente distinto al utilizado por la comunidad que se encuentra a solo minutos de ellos. Los elementos que podemos encontrar en estos bordados tienen un antecedente precolombino pero también se ve una incorporación de los conocimientos y materiales que llegaron desde Europa con la invasión. Los pueblos indígenas, tradicionalmente textileros, debieron pagar tributos con tejidos y bordados lo que hizo que sus piezas se transformaran según la demanda de Europa. El arte textil el todo América sufre grandes transformaciones especialmente por la inclusión de hilados y telas industriales, es ahí donde nacen los tenangos de la mano de la etnia Otomí, en el estado de Hidalgo, México. Estos consisten en paños, algunas veces enormes, bordadas con motivos de animales y escenas de la vida cotidiana. En estas piezas podemos ver inmortalizados retratos de fiestas, nacimientos, matrimonios, trabajo en el campo, mapas de pueblos y escenas con animales tanto reales, salidos del imaginario de los "pintores de mantas" y adornados con hilos gracias a las bordadoras otomies.
Cada bordado cuenta una historia particular, ninguno es igual al otro y siempre dirán algo de mi, del otro y de nuestra comunidad.